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El escritor no depende de nadie para llevar a buen puerto el éxito de la obra: es su propio editor, gestor de ventas y promociones y obtiene el 100% de las ganancias, sobre el 100% de los ejemplares publicados.
El control sobre la obra es absoluto. Se aceleran notablemente los procesos de edición y entrega.
No queda ligado a nadie, sino que conserva plenos derechos sobre su obra y la edición. |